Comprender el origen del estrés navideño
Expectativas elevadas
La idea de que “todo debe salir perfecto”, profundamente ligada a creencias sociales y familiares. Las expectativas también tienen que ver con cumplir con lealtades familiares: a veces accedemos a situaciones que nos desagradan solamente para cumplir con lo que se espera de nosotros.
Sobrecarga de roles
Durante estas fechas, muchas personas se convierten en anfitrionas, organizadoras o mediadoras en conflictos familiares.
Presión económica
Los regalos, las comidas especiales y los desplazamientos pueden generar ansiedad financiera.
Fatiga emocional
Las fiestas despiertan recuerdos, comparaciones y emociones que no siempre son fáciles de gestionar, especialmente si ha habido pérdidas o cambios recientes.
Niños pequeños
En el caso de haber niños pequeños, también existe la presión sobre la logística que comporta el hacer regalos sin ellos presentes.
Familias separadas
En el caso de tener familias separadas, la organización puede suponer un reto en función de la relación que se tenga entre los miembros.
Ajustar expectativas y practicar la autocompasión
Poner límites saludables
- Elegir las reuniones que aportan bienestar.
- Distribuir responsabilidades entre los miembros de la familia.
- Establecer tiempos de descanso propios e innegociables.
Regular las emociones a través de la atención plena
- Respiración consciente
- Observación de emociones sin juzgarlas
- Pausas breves para reconectar con el cuerpo
Mantener rutinas básicas de bienestar
- Dormir suficientes horas
- Caminar o hacer actividad física ligera
- Hidratarse y moderar el alcohol
- Dedicar tiempo a actividades que recargan (leer, pasear, estar a solas)
