¿Qué entendemos por responsabilidad en la infancia?
En la infancia, la responsabilidad no se refiere a grandes decisiones ni a cargas excesivas, sino a pequeñas tareas acordes a la edad, que los niños puedan realizar de forma autónoma o con poca ayuda. Lo importante no es tanto la perfección en el resultado, sino el proceso: permitir que el niño experimente, se equivoque y aprenda.
La importancia de dejarles adquirir responsabilidades acordes a su edad radica en los efectos en su autoestima. Creerse capaces de llevar a cabo tareas sencillas fortalece su autoconcepto y por ende el valor que se adjudican como personas (autoestima) independientemente de lo eficaces que sean al llevar a cabo esta responsabilidad.
En ocasiones los padres o adultos de referencia interrumpimos estos procesos de aprendizaje creyendo que les estamos haciendo un favor, o bien porque no tenemos el tiempo o la paciencia para dejarles a ellos. No obstante, lo que ahora nos parece una pérdida de tiempo es una inversión en su percepción de capacidad y de tiempo en el futuro. Además, la sobreprotección disminuye la autoestima en calidad de que el niño se percibe inútil para realizar sus quehaceres y puede que se vuelva muy demandante con sus padres.
¿Cómo saber si lo estás sobreprotegiendo? Pues bien, uno de los síntomas es que te sientes agotad@. Cuando un niño se percibe como incompetente tiende a pedir excesivamente la atención y la colaboración de los adultos y les transmite a ellos la sensación de que no dan abasto. En este caso es importante que vayáis cediendo responsabilidades paso a paso, dejándole cada vez más margen de actuación.
Ejemplos de responsabilidades por edad
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De 2 a 3 años:
- Guardar sus juguetes en una caja.
- Llevar su pañal al cubo de basura.
- Colocar su ropa sucia en el cesto.
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De 4 a 5 años:
- Ayudar a poner la mesa con platos o servilletas.
- Escoger su ropa y empezar a vestirse solo.
- Regar plantas pequeñas.
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De 6 a 7 años:
- Hacer su cama con ayuda.
- Organizar su mochila escolar.
- Participar en tareas del hogar como doblar ropa o limpiar el polvo.
Cómo introducir responsabilidades de forma positiva
- Sé modelo: Los niños aprenden mucho más por lo que ven que por lo que se les dice. Si ven que los adultos cuidan el hogar con gusto y responsabilidad, tenderán a imitarlo.
- Hazlo divertido: Puedes convertir las tareas en juegos o rutinas con canciones, cronómetros o recompensas visuales como pegatinas.
- Acompaña al principio: No se trata de dejar al niño solo desde el inicio. Acompáñalo, enséñale paso a paso y celebra sus logros, aunque sean pequeños.
- Evita la perfección: Es normal que no lo hagan todo bien. El objetivo no es que el vaso quede perfectamente seco o la cama impecable, sino que se sientan capaces y con confianza para intentarlo.
- Reconoce el esfuerzo: Valora más el intento y el compromiso que el resultado final. Un "veo que te has esforzado mucho por doblar esa camiseta" vale más que una crítica al resultado.
- Si se equivoca, intenta no emitir juicios. Describe lo que ha pasado (he visto que intentabas poner agua en el vaso y se te ha caído) y propone opciones de reparación (¿qué te parece que lo limpiemos y lo volvamos a intentar?).
- Intenta no interrumpir el proceso. Les da sensación de que confiamos en ellos.
- Conforme vayan creciendo, podemos poner límites de tiempo (a través de dispositivos analógicos o digitales) para que se vayan familiarizando con las medidas de tiempo. Aunque cuando son pequeños es importante respetar sus tiempos.
Conclusión
Dar responsabilidades a los niños pequeños es una forma poderosa de fomentar su autonomía, reforzar su autoestima y prepararlos para la vida. Lejos de sobrecargarles, se trata de invitarles a participar activamente en su entorno, respetando su ritmo y celebrando sus logros. Si sembramos hoy la semilla del compromiso y la colaboración, mañana crecerán personas más seguras, responsables y empáticas.
