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Trastorno mixto ansioso depresivo

¿Qué es?

DEFINICIÓN

Los trastornos depresivos y ansiosos tienen muchos parámetros en común, tanto es así que puede que una situación de ansiedad prolongada en el tiempo acabe derivando en un trastorno depresivo.

No obstante, se ha dado en múltiples casos que se presentan síntomas de ambos trastornos, desarrollando así lo que se denomina trastorno mixto ansioso-depresivo.

El trastorno mixto ansioso-depresivo, concurre con la presencia de ambas tipologías de síntomas sin tener uno más repercusión que el otro, sin ser más grave uno que otro ni aparecer a la vez.

CARACTERÍSTICAS

  • Ánimo depresivo, como mínimo durante 2 semanas

  • Anhedonia: incapacidad para experimentar placer emocional

  • Angustia: manifestación somática de la ansiedad. Por ejemplo: temblores, taquicardias, respiración acelerada, parálisis etc.

  • Dificultad de concentración

  • Tensión

  • Preocupación y rumiación excesiva e irracional por acontecimientos de baja importancia.

  • Irritabilidad

  • Pensamientos autolíticos: de lastimarse a uno mismo.

  • Consumo de sustancias como vía de escape

  • Llanto fácil

  • Fatiga

  • Falta de energía

  • Anticipación del peligro

  • Baja autoestima

  • Sentimientos inutilidad: de pensar que uno no sirve para nada

  • Desesperanza o desesperación

  • Hiperactividad del SNA: elevada actividad del Sistema Nervioso Autónomo, que regula las funciones vegetativas o involuntarias como, por ejemplo, estimular la salivación, dilata las pupilas, contrae la vejiga etc.

  • Tríada cognitiva que consiste en visión negativa de sí mismo, del mundo y del futuro. Las personas sienten que no son, ni serán capaces de enfrentarse a los acontecimientos de la vida, padeciendo lo que se denomina “indefensión aprendida” y baja autoestima.

Para determinar que esta sintomatología reúne las características suficientes para considerarse trastorno, se debe experimentar un empobrecimiento significativo del ámbito social, laboral u otras áreas de la vida de la persona que lo padece.

La duración de los síntomas debe de ser de mínimo 2 semanas o un mes, no estar relacionada a otro trastorno (y en especial, no presentar más síntomas de depresión o de ansiedad), al consumo de sustancias o a un acontecimiento vital doloroso, como puede ser la muerte de un ser querido, una separación etc.

Por otra parte debemos contemplar la posibilidad de otros trastornos en ausencia de diagnósticos previos antes de decretar el trastorno mixto ansioso-depresivo. Si presenta características de ambos trastornos por separados hacer doble diagnóstico y, en caso de no ser posible deberemos priorizar trastorno depresivo.

SÍNTOMAS

A nivel psicofisiológico los síntomas más comunes son temblores, taquicardias, palpitaciones, sequedad de boca, molestias epigástricas (entre las costillas y el ombligo) entre otros, que probablemente estén presentes de forma intermitente durante su transcurso.

Estos síntomas vegetativos suelen ser el motivo por el cual la persona acude al médico. Es muy importante en estos casos la acción en los centros de atención primaria y en concreto la pericia del médico para detectar estos trastornos e iniciar los trámites y procedimientos correspondientes. Una detección precoz y tratamiento correcto del trastorno puede evitar que se prolongue en el tiempo.

Los aspectos que comparten los trastornos depresivos y de ansiedad son:

  • estado de ánimo negativo

  • dolor emocional

  • irritabilidad

  • malestar general

  • sentimientos de culpabilidad

  • poco interés por actividades que anteriormente eran agradables para el sujeto.

Y los aspectos diferenciales son:

  • en la depresión el sujeto, aparte de tener un afecto negativo, mostrará un bajo afecto positivo, hecho que no se da en los pacientes con ansiedad (los pacientes con sólo ansiedad, aunque muestran una tendencia a añadir un significado amenazante a los acontecimientos vitales, no le dan ese catastrofismo que sí se presenta en personas con depresión o trastorno mixto)

  • asimismo, las personas con elevados niveles de ansiedad experimentan una subida del arousal (o activación fisiológica) por las preocupaciones acerca de posibles peligros del presente, del futuro y repeticiones del pasado, factor que no se presenta en los trastornos depresivos que se caracterizan por un estado total de anhedonia.

A diferencia de los trastornos de ansiedad y depresión de referencia, este síndrome suele concurrir con menos niveles de ansiedad que la ansiedad generalizada, reviste menor gravedad de síntomas depresivos que pacientes diagnosticados con depresión y menos activación psicofisiológica que en los trastornos de angustia, así como una mayor frecuencia de aparición de los síntomas especificados anteriormente.

La coexistencia de ambos trastornos de forma habitual es muy común. Algunos investigadores confirman que su prevalencia (medida de frecuencia de una enfermedad en los individuos) en atención primaria es muy elevada, siendo en la población general de un 10% aprox. y en población afectada de algún otro tipo de trastorno, de hasta un 50%.

En los manuales de diagnosis actuales tales como el DSM (Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) no se recoge como un trastorno único sino que se suele presentar como una derivación del trastorno depresivo incluyendo características de los trastornos de ansiedad. No obstante en otros manuales como son la CIE-10 y CIE-11 si se recoge como un trastorno diferenciado.

CAUSAS

Según la evidencia científica y la literatura al respecto hay varios tipos de causas que pueden desarrollar la presencia de este trastorno en la persona:

Posibles causas:

  • Neuroendocrinas: disfunción de la hormona cortisol (que se genera cuando estamos en una situación altamente estresante), de la hormona del crecimiento y de la glándula tiroides)

  • Hiperactividad del sistema noradrenérgico: sistema que se encarga de generar noradrenalina (neurotransmissor) y se encarga de funciones como estados de ánimo, ingesta de alimentos, regulación de temperatura corporal…

  • Disminución de los niveles de neurotransmisores como la serotonina y gaba, encargados del mantenimiento del estado de ánimo positivo

  • Influencia genética

Factores emocionales:

  • Familia disfuncional

  • Apego inseguro: el apego es la relación emocional que de bebés se establece con los cuidadores de referencia, como por ejemplo la madre. Es la capacidad del cuidador de satisfacer las necesidades emocionales del bebé. En caso de que estas necesidades no se hayan satisfecho, es muy probable que derive en una baja autoestima y baja autoconfianza

  • Infancia infeliz

  • Dificultades económicas y factores laborales: Las exigencias de la sociedad actual, el estrés laboral, mobbing, y un largo etcétera, pueden ser decisivas en el desarrollo de este tipo de trastornos

  • Factores sociales

¿CUÁNDO PEDIR AYUDA?

Es muy importante que en caso de presentar los síntomas especificados anteriormente se pida ayuda al profesional especializado, para poder iniciar la terapia lo antes posible y no se cronifique en el tiempo. Los síntomas de este trastorno, pueden ser altamente incapacitantes, afectando a otras áreas de la vida de la persona que podrían llegar a verse gravemente afectadas. De modo que, cuanto antes se pida ayuda, y se aborde el trastorno en sus etapas más iniciales, más rápido y duradero será el efecto de la terapia.

TRATAMIENTO

Se han realizado varios estudios en referencia a los tratamientos con mejores resultados para el trastorno mixto, concluyendo como resultado que la aplicación de la terapia cognitivo-conductual es la más apropiada en estos casos, aplicándose a los síntomas de ambos trastornos por separado.

¿CÓMO SE ORIGINA EL TRASTORNO MIXTO ANSIOSO DEPRESIVO SEGÚN LA TERAPIA COGNITIVO-CONDUCTUAL?

La terapia cognitivo-conductual entiende que la mayoría de problemas que obnubilan la mente de una persona, se producen por la existencia de unas creencias, que, por motivos variados, se han instalado de forma errónea en la mente de la persona, generando así interpretaciones de la realidad equivocadas que desencadenan una serie de pensamientos automáticos de tipo negativo, alarmante y catastrofista en situaciones que no suponen una amenaza real para la persona.

Supongamos la siguiente situación: estoy en la selva y justo delante aparece un tigre. Mi mente asocia esta situación a peligro inminente, activa una serie de pensamientos de amenaza real (si no actúo, me matará) que a su vez repercuten en una activación de la ansiedad (respiración rápida, frecuencia cardíaca elevada, activación muscular, aumento de secreción de hormonas para propiciar la huida) que me permitirá pasar a la acción y salvar mi vida. En este caso, los pensamientos son acertados. La peligrosidad es real e inminente, es de vital importancia reaccionar.

No obstante, en ocasiones nos encontramos en situaciones de la vida que no representan un peligro real para nuestra existencia, pero que, aún así, nuestro cerebro sí detecta como altamente peligrosas. Es en ese preciso instante donde se inician los sesgos interpretativos (interpretaciones incorrectas de la realidad) que, si se validan con creencias que ya tenemos erróneas (por ejemplo “vivimos en un mundo peligroso”) pondrán en marcha los mecanismos para desarrollar el trastorno.

En el caso del trastorno mixto ansioso-depresivo la persona puede tener entremezclados sentimientos y pensamientos ansiógenos (de amenaza) y depresivos (de catástrofe) en relación a uno mismo, al mundo y al futuro. Un ejemplo podría ser, basándonos en la situación actual de emergencia por el coronavirus, la persona viera amenazante ir a comprar en el supermercado, aunque cumpla con todas las precauciones de seguridad indicadas por las autoridades, y por tanto el riesgo de contagio es mínimo.

Si a esto le añadimos un pensamiento catastrofista del estilo “soy tan torpe (pensamiento en relación a mi mismo), que seguro que cogeré el virus (pensamiento catastrofista en relación al futuro), y no me podrán atender porque el mundo está colapsado (pensamiento catastrofista en relación al mundo)”, podría marcar las bases del inicio del trastorno.

Otro ejemplo más común podría ser: “tengo sobrecarga de trabajo y si no la cumplo me echarán a la calle, y como no valgo nada, si me echan, no encontraré trabajo porque, además, la economía está fatal”. Si estos pensamientos, que nos causan malestar y además nos impiden evolucionar y como personas, se trasladaran a otros aspectos de nuestra vida, incapacitándonos sobremanera, es cuando podríamos estar hablando de un trastorno mixto. Es el momento de pedir ayuda.

¿EN QUÉ CONSISTE LA TERAPIA COGNITIVO-CONDUCTUAL Y COMO SE APLICA EN EL TRASTORNO MIXTO?

La terapia cognitivo-conductual consiste en evaluar y tratar el trastorno, analizando tanto las conductas que emite el sujeto y abordándolas a través de diferentes técnicas, así como las creencias erróneas y limitantes que se implementan en nuestra mente a través de la observación, de la educación, de las propias vivencias y un sinfín de medios por los que podemos adquirirlas.

Es un tipo de terapia hecho a medida para el paciente, en la que juntamente con el terapeuta, se coopera (terapeuta proporcionando recursos y paciente aplicándolos) para solventar el problema por el que se acude a consulta.

Esquema de tratamiento de la TCC para el trastorno mixto (aplicable a cualquier otro tipo de trastorno):

  • Análisis funcional: entrevistas y cuestionarios de los que se obtendrán unas hipótesis de cómo y porqué se originó el trastorno y planteamiento del tratamiento futuro

  • Presentación de resultados. Aceptación y compromiso por las dos partes

  • Autorregistros de las situaciones ansiógenas. La persona llevará a cabo un registro de las situaciones que le producen ansiedad y un ánimo depresivo

  • Reducir activación psicofisiológica mediante técnicas de relajación (relajación muscular progresiva, entrenamiento autógeno, mindfulness) y respiración (diafragmática)

  • Entrenamiento en autoinstrucciones

  • Mejorar estado de ánimo. Ejemplo: Activación conductual, programando actividades placenteras para el paciente que solía hacer antes de la aparición de la sintomatología.

  • Psicoeducación: explicarle qué le ocurre y porque le ocurre. Dar nociones básicas para que el paciente entienda su sufrimiento y vea que no se está “volviendo loco”.

  • Reestructuración cognitiva: identificar aquellas creencias erróneas y modificarlas por otras que sean más adaptativas.

  • Exposición en imaginación o en vivo, para afrontar situaciones con alta carga ansiógena o depresora

  • Solución de problemas

  • Entrenamiento en habilidades sociales

  • Clarificación de valores

El tratamiento se debe adecuar a la gravedad, duración de los síntomas y experiencia previa con otros trastornos similares. En caso de no tener los resultados esperados con la terapia psicológica se valorará el tratamiento farmacológico que consistirá principalmente de administrar ansiolíticos, antidepresivos o ambos.

Si hay diagnósticos de depresión o ansiedad previos, se deberá considerar tratamiento de mantenimiento o de recaídas, del trastorno en cuestión.

PRONÓSTICO:

El pronóstico depende, en gran parte, del momento en que se acuda a consulta. Si no se trata a tiempo, cabe la posibilidad de que se pueda cronificar. No obstante, como hemos indicado anteriormente, si se realiza un abordaje a través de terapia cognitivo-conductual se puede frenar a tiempo y quizás no sea necesaria una intervención farmacológica. No obstante, los resultados con TCC han demostrado ser ampliamente exitosos, de forma que las probabilidades de reducción de los síntomas o de desaparición de los mismos son muy elevadas.

¿CÓMO PREVENIR LA APARICIÓN DE NUESTRO TRASTORNO?

Hay múltiples formas, tantas como personas en el mundo. No obstante las más importantes consistirían en:

  • mantener una buena autoestima

  • revisar qué pensamientos tenemos

  • hacer actividades que nos resulten agradables

  • frente a una situación problemática ser conscientes de los recursos que tenemos para solucionarla

  • darnos refuerzos

  • mantener un buen círculo de amistades, de pareja, familiar y laboral

  • invertir tiempo en cosas que nos aporten

  • tener una buena salud física

  • buena alimentación

  • escribir

  • buena gestión emocional

¿QUÉ OTRO TIPO DE TERAPIAS SON EFICACES PARA EL TRASTORNO MIXTO ANSIOSO – DEPRESIVO?

Aparte de la terapia cognitivo-conductual, terapias como la psicoterapia de introspección (terapia de regresión emocional que parte del momento justo en que se instauraron las emociones negativas) terapia grupal, o técnicas de terapia breve (para las rumiaciones, que aporta soluciones aparentemente sencillas a problemas complejos) han demostrado funcionar con resultados muy satisfactorios.

 

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