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FAQS

Preguntas frecuentes

La terapia cognitivo conductual establece que se adquieren patrones de pensamiento y de conducta erróneos que son modificables. Se trata de detectar qué creencias hay detrás de estos patrones y sustituirlas por otras más adaptativas, aplicando también estrategias a nivel conductual.

En las sesiones se realiza un análisis funcional del problema exacto que tiene la persona y a partir de ahí se decide la terapia personalizada a seguir.

La disciplina positiva proporciona herramientas tanto para los hijos como por problemas conyugales según la cual se establece que una mezcla de firmeza y afecto, buena comunicación y gestión emocional es la base para un buen funcionamiento familiar, tanto para el acompañamiento de los niños como para fortalecer la relación de pareja.  

En la vida suceden acontecimientos de diversa índole que pondrán a prueba nuestros recursos para afrontarlos. Cuando la persona se ve sobrepasada por la situación o no sabe detectar exactamente qué sucede, es entonces cuando es recomendable acudir al psicólogo.

La duración del tratamiento está relacionada con multitud de factores pero en terapia cognitivo conductual el promedio suele ser de 10 a 18 sesiones aproximadamente. Irá en función de la gravedad del problema y de los avances que muestre la persona.

Se trata de un proceso de acompañamiento para solventar el motivo de consulta y mejorar el bienestar del paciente en cuestión.

En las primeras sesiones, donde aún se está estableciendo el problema a tratar es más habitual que el paciente hable más que el terapeuta.

No obstante, a partir de la segunda sesión, el terapeuta le facilitará una serie de ejercicios que el usuario deberá realizar tanto en consulta como fuera de ella y a partir de ahí se discutirán los efectos de los mismos. Es decir, en la consulta se habla pero es más una interacción entre paciente terapeuta.

Lo habitual en las primeras sesiones es hacer una semanalmente. Así nos aseguramos que no pasa demasiado tiempo entre una y otra sesión y los resultados no se vean mermados. Posteriormente, según se acuerde entre paciente y terapeuta, las sesiones se irán ampliando.

Como en todos los tratamientos, no es del todo seguro que acudir al psicólogo sea una apuesta 100% segura, todo dependerá de la conexión con el psicólogo de su pericia y formación y de  la predisposición al cambio por parte del paciente. Hay estudios que concluyen que el 70-80% de las personas que padecen malestar psicológico y acuden al terapeuta, mejoran de forma significativa en comparación con las que no piden tratamiento psicológico.

El psicólogo se ha formado y está dotado de una serie de recursos que las personas de a pie habitualmente no tienen para afrontar problemas de cierto calibre. Es por ese motivo que acudir al psicólogo es una apuesta efectiva para mejorar nuestro bienestar mental y físico. Debemos tener en cuenta que lo que proporciona el psicólogo son herramientas que podrían en un 90% cambiar radicalmente la vida de la persona y que siempre estarán disponibles para ser utilizadas de nuevo cuando la situación la requiera.

Acudir al psicólogo es una inversión en nuestro bienestar mental que en realidad es el que nos permite tener un bienestar en todos los sentidos. Sin salud mental probablemente tengamos una salud física pobre, unas malas relaciones tanto conyugales como de amistades y familiares, una baja autoestima y autoconfianza, mala calidad laboral, etc.

La evolución de la terapia depende de varios factores, como la sensibilidad y experticia del terapeuta y la personalidad del paciente.

No obstante, en la primera consulta el paciente puede expresar su problema libremente y se le dan unos ejercicios para empezar con el tratamiento. Así que los resultados se pueden empezar a observar des de las etapas más iniciales del programa.

Los psicólogos, a diferencia de los psiquiatras, no estamos habilitados para recetar medicación. El psiquiatra es un profesional de la salud, licenciado en medicina especializado en psiquiatría y son los únicos que, como médicos que son, están capacitados para prescribir fármacos.

No obstante, si el caso lo requiere, puede ser habitual la colaboración entre psicólogo y psiquiatra para prescribir algunos medicamentos que faciliten la adhesión del paciente al tratamiento y ayuden a su estado general.

La confidencialidad, tanto en las sesiones online como las presenciales, está totalmente garantizada. Tanto el secreto profesional como la confidencialidad están recogidos en nuestro código deontológico y cada profesional está obligado a su absoluto cumplimiento. Por lo que a información facilitada por correo se refiere, nuestros recursos están habilitados para poder aportar la mayor seguridad posible.

Solicitamos un mínimo de 24h anteriores a la visita.

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